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sábado, 6 de noviembre de 2010

Dibagando

Hola otra vez, soy la escritora de nuevo... Como que ultimamente mi personaje me ha parecido más interesante de lo que lo había sido en mucho tiempo, creo que eso tengo que agradecérselo a alguien que me ha hecho creer que quizá valgo un poquito más de lo que pensaba que valía... Gracias.

En fin, hoy vengo sólo a decir en dónde me gustaría estar. Quizá también el por qué... Quiero decir mis problemas. Hace poco mi prima leyó mi blog y me dijo que era rara. Me preguntó que cuál era mi necesidad de publicar mis problemas... En realidad no le supe responder. Creo que más que nada es porque me gusta desahogarme y por alguna razón no me parece lo mismo si me desahogo en OfficeWord a si me desahgo aquí. Si no, como que no me parece un verdadero desahogo, quizá no me siento completa si sé que nadie jamás lo verá. Tal vez también lo haga porque alguien puede sentirse identíficado y en el fondo conservo la esperanza de que llegará el día en que alguien me diga "Sé exactamente de lo que hablas y ¿qué crees? Me siento igual que tú" y no sólo hablará esta persona de lo que digo aquí, sino también de lo que no digo.

Bueno, de vuelta al tema. El día de hoy me gustaría estar en un clima frío (el que más odio), quizá en Jalapa o en Orizaba. Quisiera que fuera un lugar tranquilo, como un pueblo pequeño, en donde los senderos no estén pavimentados y los medios de transporte sean bicicletas o burros y caballos. No sé qué me pasa, en realidad me gusta mi vida de citadina, pero me hace falta pensar, y estando aquí no consigo la paz necesaria. Ultimamente me siento vacía y falta de abrazos; no es que no pueda pedírselos a mi madre, es simplemente que no son esos brazos los que me hacen falta... En realidad, al ser sincera como que la sensación de vacío se aleja por momentos. De repente me inunda una calidéz (justo ahora, mientras escribo estas palabras), acabo de suspirar.

Ahora me siento normal y me gustaría volver a sentir esa calidez. Que raro, ya me salí del tema. Seguiré por este rumbo, me hace falta... En fin, creo que la sensación de calidéz se debe a un pensamiento que no voy a compartir porque:

1.- me avergonzaría.
2.- me avergonzaría demasiado.
3.- es confuso y en todo caso es ese tipo de pensamientos en los que despues de pensarlo dos veces dices "¡¿En qué estoy pensando?!".

En realidad, ahora que lo pienso tres veces, me doy cuenta de que es más un deseo que un pensamiento. Extraño a tres personas, entre ellas mi mejor amiga. No es que no esté conmigo fisicamente, es que casi no he hablado con ella desde la semana pasada y ella es algo así como mi droga (no soy lesbiana, es que es la única... bueno, era la única que me escuchaba. Ahora entró otra persona al club, aunque curiosamente, hoy que tengo necesidad de hablar con alguien no lo encuentro por ningún lado). Si soy sincera, creo que también extraño a esa persona que se acaba de sumar al club... ¡Ah! Pero qué cosas pienso, de verdad... Me pregunto si todo esto algún día servirá de algo. Ahora que me doy cuenta, aquí estoy escribiendo como escribo en mi diario (sí, tengo un diario, la mayoría de los escritores tienen uno, aunque no escriban ahí "diario").

La última vez que escribí en mi diario fue para informarle acerca de un "amor-desamor" en mi vida... Creo que ese tema está casi olvidado, para ser franca, aunque en el momento se sentía devastador, ahora me siento de nuevo devastada, pero no sé cuál es la razón.

Me molesta pensar en la gente en la que no quiero pensar. Hoy el día está como me siento: horrible.

Quizá en realidad sí quiero pensar en las personas, sólo que me molesta admitirlo.

Creo que lo mejor sería rentar una película, total, me queda cerca y es lo que hago cuando el día estpa así, pero también sé que terminando la película van a pasar dos cosas:

1.- volveré a pensar en las personas.
2.- dependiendo del tema de la película, pensaré en esas personas como si mi vida fuera la película (no importa si es de comedia, acción, terror, misterio, siempre encuentro la forma de encontrar una relación con mi vida [así de interesante es]).

Ago que se me acaba de ocurrir es que dicen por ahí que lo escritores están lochones... Yo creo que es verdad, pero también dicen que son muy tranquilos, crípticos y cerrados... En eso no estoy tan de acuerdo, puesto que a pesar de que sí soy una persona tranqula, críptica y cerrada, soy a la vez todo lo opuesto... aunque pensándolo bien, quizá yo soy la única rara en el grupo de nosotros los escritores...

Ahora quiero volver al lugar en donde me gustaría estar, ese pueblito en donde hay paz... Lo que me gustaría hacer ahí sería salir a caminar.

Ok, es tiempo de enfocarme en un personaje... ¡Qué loca está esta entrada! Aquí comienza una historia. Dejaré de ser yo, ahora no tiene nada que ver conmigo al mismo tiempo que lo es todo. Una chica llamada... hmm... Silvia:

Miro el estecho sendero bordeado por plantas y sigo mi camino con la vista baja. Recuerdo que una vez mencioné a una amiga que cuando miraba al cielo me sentía libre y cuando miraba hacia abajo me sentía atrapada. Sí, me siento atrapada, pero no sé por qué.

Veo a lo lejos, las nubes que se extienden en frente de mí, la neblina siempre presente en las montañas... Quisiera ser un ave. El viento sopla de repente y cala en mis huesos. Me estremesco. Veo una roca a unos diez metro, camino hasta ella y me siento. Miro el basto espacio que se extiende en frente de mis ojos. El viento se lleva consigo las nubes y puedo ver el pueblo abajo, me doy cuenta de que he caminado más de lo que me había propuesto cuando salí de casa, pero me gusta estar donde estoy. Me siento en paz. Empiezo a escuchar un ruido que parecen pasos. Es raro porque por lo general por esos rumbos nunca nadie va.

Giro mi cabeza y veo a un chico caminando en mi dirección. No lo reconozco. El pueblo es pequeño, pero como cuando salgo es para ir a la escuela o para caminar por los rumbos en los que ahora me encuentro, no conozco a casi nadie. Soy una chica callada.

Él muchacho no se percata de mi presencia, está mirando al suelo. Me recuerda un poco a mí. Cuando al fin alza la vista y me mira se detuvo en seco, con expreción sorprendida. Le sonrío apenada, ya que me había descubierto observádole y al mismo tiempo en modo de saludo. Él tambi´n sonrie y se acerca hasta donde estoy con paso lento...

-Hola -me dice.



Fin de la historia. Ya no se me ocurre nada como para terminarlo pronto, en realidad mi cabeza acaba de crear una novela completa (aún sin final), pero no me siento como para continuarla ni terminarla hoy; no sé si la continuaré ni hoy ni después.

Hasta que llegó el chico Silvia estaba muy tranquila, en paz... ¿Por qué siempre alguien tiene que llegar a sacarte de esas circunstancias? Claro, a Silvia en el momento no le molestó, pero si crea una relación con el chico las cosas dejarán de ser tan simples como lo eran cuando era una chica callada y solitaria. Ella no quiere un cambio en su vida ¡¡yo sé que no lo quiere!! ¿Cómo puedo saberlo? Pues porque yo me inventé a Silvia... Aunque en realidad no estoy tan segura de lo que quiere o no, no la conozco lo suficiente.

Sueno como loca ¿verdad? Creo que es hora de irme, ahora me siento mejor.

martes, 2 de noviembre de 2010

Hace poco...

Hola, soy yo de nuevo, pero esta vez soy yo de verdad, yo la escritora y no uno de los muchos personajes que, hasta cierto punto, también son parte de mi yo.

Hoy vengo a contar cosas que me parecen interesantes de mi vida, cosas que han pasado hace poco...

Por lo general, todo lo que escribo, o al menos la gran mayoría, son metáforas relacionadas a mi vida. La verdad, es que tengo una vida muy interesante, nada aburrida, que siempre está en movimiento y llena de sorpresas.

Resulta que hace unas dos semanas un chico me confesó que me amaba, o algo así (digo algo así porque no estoy segura de que el chico me ame en realidad; creo que ni él lo está), en fin. Esa no era la primera vez que alguien me confesaba su amor, pero sí fue una de las confesiones más interesantes que han existido a lo largo de mi vida humana. ¿Por qué? Bueno, para empezar, yo ya lo sabía y no estaba cómoda con ello, y me pareció que él no me lo diría jamás, por lo que agarré confianza, confianza de seguir siendo normal, de seguir siendo "yo". Y es que parecía un chico tan tímido, me llegó a parecer bastante frágil, una persona interesante desde que lo conocí y he de decir que pocas personas en realidad llaman mi atención... Pero bueno, el punto, es que en realidad es algo muy irónico, porque al principio yo pensé que el no estaba interesado en mí ni un ápice (con esto me refiero al hecho de que no parecía siquiera interesado en mí como persona, cómo amiga). Era totalmente distante, fui yo quien le habló al principio interesada en sus dibujos.

Y de alguna manera, siempre sé qué tipo de "yo" debo ser con las personas, pero en este caso me pareció que simplemente debía ser yo completa y no yo dividida, y así lo hice. Para ser su amiga hice lo más extraño en mi cabeza: fui la yo distraida por fuera con el pensamiento más profundo que tengo, lo cual no es ser falsa para nada, al contrario, creo que eso es lo más cerca que he estado de ser quien realmente soy.

No sé por qué lo hice, pero quería agradarle, quería descubrir sus secretos (porque yo sabía que tenía secretos), sin embargo, no sé si lo hayan notado a través de mi escritura, pero las cosas suelen salirse de mi control, y creo que en mi intento por ser agradable de la forma en la que realmente soy, se me pasó la mano y quizá terminé haciendo que creyera que yo era una chica más que agradable

Me di cuenta de que se comportaba diferente, este chico (una mujer siempre lo sabe ¿cómo? sólo lo sabe y punto), entonces ya no intenté ser agradable, al contrario, me volví algo fría y distante, aunque no sé si lo notó. Pero al poco tiempo decidí ser yo de nuevo y enfrentarme a la situación con valor pensando en algo como "Puedo ser la de siempre mientras no me diga nada".

Y ya saben que no sirvió durante mucho tiempo, porque me lo dijo... demasiado pronto, diría yo. La verdad, tengo algo como una doble mente, he platicado mucho con él y ya lo sabe, que tengo un conflicto conmigo misma, que soy dos personas en una, que estoy loca, en pocas palabras, y también sabe que si no fuera por ese hecho, yo sería una persona que no me causaría ningún interés para mí misma, así que quice saber qué fue lo que él vio en mí. ¡Gran sorpresa! No sabe. Al principio, a los pocos minutos de que me lo había dicho (no sé qué esperaba con ello), le pregunté que qué le gustaba de mí, y respondió que mi cabello (alborotado y despeinado, por cierto), mis ojos (eso sí se lo creo, mis ojos son bonitos, oscuros, pero bonitos), mi sonrisa y mi actitud(sobre estas de plano no tengo comentarios). Lo callé en segida, porque me avergonzaba; en realidad no sé de qué me avergonzaba.

Y después de ese receso, porque fue en un receso y en frente de mis amigos (lo sé, que delicadeza de su parte ¿verdad?), empecé a pensar... o más bien, a no querer pensar. No quería pensar en él, me molestaba tenerlo en mi mente y me distaría con otras cuestiones, sin embargo, me descubría a mí misma pensando en el asunto y me daba dolor de cabeza. Y cuando al fin pensé en ello descubrí que me daba miedo, no supe de qué, aún tengo que pensarlo, pero me daba miedo gustarle. Empecé a evitarlo.

Me sentía culpable, en primer lugar, porque había sido mi culpa (por más que él niegue que fue así, de hecho él no conoce la primera parte de la historia [en la que yo intento llamar su atención y convertirme en su amiga para saber sus secretos]) que él terminara fijándose en mí; si no hubiera llamado su atención desde un principio eso no habría sucedido.

Y en segundo lugar, porque sabía que al evitarlo lastiaba sus sentimientos, o eso creía yo...

La verdad no sé explicarlo a él, ya que con dificultad él mismo se explica ¡pero el asunto es que tenía que enfrentarlo y superarme en la vida!

Así que al fin, una tarde después de salir de la escuela me dije a mí misma "Si no haces lo correcto, quizá no eres quien crees ser". Y ese comentario, viniendo de mí, dolía. Así que le escribí el mensaje de texto más largo que había hecho en toda mi vida, disculpándome con él por mi actitud cobarde y por no poder corresponderle, diciéndole que estaba muy confundida de por sí desde antes de que él me dijera que me "amaba" porque estaba enamorada de mi mejor amigo (lo cual era en realidad una mentira, ya que la única situación que había estado ocupando mi pensamiento toda esa semana era la ya mencionada, aunque sí llegué a desarrolar sentimientos por esa persona que ocupaban mi mente antes de que él me dijera lo que ya conté). Y después de eso tuve valor y volví a ser la de antes, la chica que aprendí a ser con él, la "yo" más o menos real y completa.

Y descubrí que en realidad él era aún más interesante de lo que me había parecido al principio y, como siempre, me interesé más de la cuenta y ya no supe ni qué era lo que yo sentía.

Al haber dos "yo" no habïa un sólo sentir, y al no haber un sentir, no hay una respuesta. Y esa situación me llevó a separarme de nuevo, incluso con él. De nuevo volvía a ser la chica que parece bipolar. Así que de repente lo quería y de repente en realidad no me importaba en lo absoluto, de hecho sigo en esa situación.

Así que un día, siendo la que cree que lo quiere le dije que lo quería más o menos de la misma manera, la verdad no esperando nada (le sigo teniendo miedo a una relación; en parte porque me gusta mi libertad de acosar a las personas [larga historia]). Y lo que pasó es que me dijo que tenía miedo de que tuvieraos una relación de más que amigos porque sabe que eso tarde o temprano llega aun fin y no quería perderme. Que loco ¿no? Como si yo en realidad valiera tanto.

Entonces en este momento me pregunto ¿qué entonces la amistad no era suficiente desde un principio? Recuerdo que un día se lo pregunté y me resóndió algo como "externamente, sí", y no lo entendí. Quizá va siendo hora de volver a preguntar. La verdad es que ya no sé de qué tengo más preguntas, si de lo que hay en mí o de lo que hay fuera de mí, pero sigo con ganas de responderlas todas.

Así que, hace poco, al fin tomé una decisión, y esa decisión es:

Ya no tomar decisiones.

Y todo suciedió hace poco...

domingo, 24 de octubre de 2010

La chica más torpe del mundo

La chica más torpe del mundo parece muy despistada, pero al contrario, le presta más atención a las cosas de lo que parece, tanto que a veces se queda embelesada con una de las tantas cosas a las que presta atención, que termina por no prestar atención a nada más y la vuelve torpe... más torpe.

La chica más torpe del mundo camina en los lugares planos y se tropieza con su ego, que no baja a pesar de ser torpe; quizá ese es su problema, quizá si dejara de ser ególatra dejaría de ser tan torpe. Es una chica muy torpe, busca escoderse y sobresale más. Esta chica sí que tiene un lío entre manos...

La chica quiere ser famosa y anónima, la chica quiere vivir sabiendo que ese puede ser el último momento, la chica se reprime y explota, la chica es inteligente pero se hace la tonta, la chica quiere ser todos para una persona y un persona para todos, la chica quiere ser dos a la vez que trata de ser sólo una, la chica controla el mundo a su alrededor pero no se controla a sí misma...

La chica quiere saber si ser la chica más torpe del mundo es en realidad ser torpe...


o ser real.

jueves, 21 de octubre de 2010

Quebrantación

Era casi tangible, creí que lo único que me separa de todo aquello era un pequeño vidrio de hielo... pero de repente resultó que el vidrio que parecía el de una ventana, era en realidad el de un acuario, muy difícil de romper... quizá ni siquiera era de hielo, como para derretirlo con el escaso calor que quedaba en mí... o quizá simplemente ya estaba demasiado frío como para siquiera poder emanar calor.

Mi mano tocó apenas el vidrio, pensé que así podría quizá dejar de ser un espejismo y convertirce en una realidad, quizá lo que me eparaba de aquello tan preciado no era real, quizá todo era una pesadilla...

Y entonces, cómo por arte de magia, de repente el vidrio empezó a quebrarse, a cuartearse hasta que parecía un rompecabezas. Una sonrisa de esperanza se extendió a los ancho de mis labios, que estaban fríos y secos.

Apenas le di un toque más y todo calló al suelo, de repente se desvaneció todo aquel sueño... no era más que un espejo y del otro lado no había más que vacío.

Me arrepentí.

Al menos antes había tenido esa ilusión, ahora no tenía nada...

Mi pequeña melancolía

Estoy aquí de nuevo... de nuevo desahogando mis pequeñas penas. Sé que mis problemas de adolescente son lo mismo que ahogarse en un vaso de agua, pero me resulta dificil lidiar con los sentimientos propios, viene siendo peor aún si son los de otra persona...

Tengo que admitir que soy egoista, de hecho, por alguna razón no me cuesta trabajo admitirlo, sin embargo, creo que esta vez estoy actuando de la manera menos agoista posible.

¿Qué haces cuando quieres a una persona para ti, un puerto seguro, pero sin nunca llegar a arrivar a ese puerto? ¿Está mal querer poseer las estrellas del cielo sabiendo que jamás las tocarás? Creo que quizá no es comparable... mejor dicho ¿qué haces cuando tu eres la estrella que poseé a un humano, y desea que este la observe, esperando a que algún día la estrella le conseda el deseo de bajar, de ser tocada por el humano, pero sin que la estrella este dispuesta a bajar jamás?

Sí, sigo siendo egoista por como hablo... pero entonces ¿qué tal si la estrella quiere simplemente desaparecer de la vista del humano? ¿qué tal si la estrella sólo quiere que el humano busque algo con más capacidad de cumplir sus deseos? La estrella parece ser genial, pero no lo es... sólo es una insulsa roca sóla en el espacio...

Quizá de todo lo existente, las estrellas son las más solitarias del universo...