Páginas

Buscar este blog

jueves, 17 de junio de 2010

Los amantes


En sus brazos ella se sentía capaz de comerce al mundo, y posiblemente así era. Se alimentaba de su infelicidad, de la carencia de otras personas, incluso de la que a él le provocaba. Su mayor felicidad era, por increible que parezca, la infelicidad de su amado. Perdida en sus ojos, quiso hacerlo sufrir, le gustaba su sufrimiento.
Él, sin embargo, la miraba y sentía que no había expresión más grande de belleza que la de esa joven, cuyo entendimiento del mundo estaba por los suelos. Ese amor no tenía destino, y si lo tenía, estaba entonces destinado a la tragedia, pero él decidió retar a la vida, lograr lo imposible y, así pues, comenzó a cavar su tumba. Sin pensarlo dos veces, se lanzó al abismo de sus ojos, y en un vaivén de intenciones, su sufrimiento empezó, sin hacerse esperar...

2 comentarios: