La dama se acercó al demonio para recibir el beso de la muerte... Inésperadamente, el demonio vio algo en ella, algo diferente que le hizo sentir curiosidad. Detubo el beso cuando sus labios estaban a centimetros de tocarse. Rompió el encanto de sus ojos sobre la dama, esta reaccionó y se sintió avergonzada.
-Perdón... No... No sé que me pasó... Esto es muy extraño, de verdad lo siento-le disculpaba la joven.
-No hay de qué disculparse-dijo el demonio, con inseguridad. Pensando en qué es lo que lo había hecho detenerse. Examinó cuidadosamente los ojos de la chica y tomó sus manos entre las de él. Ella se coibió ante su observación.
Descubrió lo que le había llamado la atención. Sus ojos eran diferentes el derecho del izquierdo. Uno de sus ojos era verde, mientras que el otro era de color gris.
-Tienes unos ojos muy hermosos...-admiró el demonio. No mentía, quizá era de sus tecnicas para enamorar a la chica, pero lo que decía era totalmente verdad. Los ojos de Elizabeth eran dueños de una belleza diferente y extraña, pero muy cautivante. El demonio, que por lo general hipnotizaba, se sintió hopnotizado, sumido en los profundos ojos de ella..
Ella reconoció una chispa en sus ojos, algo familiar...
-Perdona... Sé que esto sonará muy extraño... pero ¿te conozco de algún lugar?-le preguntó ella.
El demonio dudó. Había tenido una larga vida y recordaba muchas cosas, pero no la cara de esa joven. Aún así, sentía algo familiar, de la misma manera en que ella lo sentía. Las manos de la chica todavía estaban entre las del demonio.
El corazón de roca del demonio sintió un apretón.
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